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sábado, 2 de marzo de 2013

Encuentro Literario con Antonio Colinas


Encuentro de la Asociación Cultural Pentadrama  con el poeta Antonio Colinas, en la librería Hydria de Salamanca.


Antonio Colinas nació en La Bañeza, León en 1946.
Es un escritor de vocación y profesión que vive en Salamanca desde 1998.
Además de la poesía ha cultivado otros géneros como la novela, el relato breve, el ensayo, el artículo periodístico, la traducción, etc.


En Colinas poesía y vida están íntimamente unidas. 

La poesía es una forma de ser y de estar en el mundo.
Siguiendo su trayectoria vital,  no me cabe duda, de que vive por y para la poesía.
Por nacimiento pertenece al noroeste, aunque ha vivido en diferentes lugares, de los que se ha nutrido su obra: su adolescencia en Córdoba, su paso por Madrid, por Italia, sus años en Ibiza, y otra vez el noroeste, Salamanca.

Su obra es rica en símbolos que representan y definen los lugares donde ha vivido, el sur, el mundo mediterráneo, la cultura clásica y humanística, etc. Confiriéndole el personalísimo sello que posee.
EL LENGUAJE DE LOS SÍMBOLOS, NOS AYUDA A DESVELAR LOS MISTERIOS.
Estos símbolos encierran dentro de sí, otros muchos, por ejemplo: el mar, la luz, el naufragio, el viaje, la nave, la fuente, el bosque, los árboles, la infinitud de las costas, el límite de los horizontes, etc.
Los temas que más se repiten en el poeta serán: el amor, la mujer, la muerte, el tiempo, el más allá, lo sagrado, la naturaleza,etc.
Han dejado huella también en él sus múltiples viajes, sobre todo los realizados por Asia, en donde ha profundizado en el pensamiento Oriental, budismo, taoísmo, etc.

POESÍA COMO VIA DE CONOCIMIENTO.



A pesar de sus viajes y de la universalidad de su poesía, Antonio Colinas llega a afirmar que "no hay poesía sin origen". Establece un diálogo entre las tierras de sus orígenes con el mundo o espíritu mediterráneo.
Las propias vivencias son el material más preciado para componer una obra.
Es frecuente que sus poemas establezcan un diálogo con otras disciplinas artísticas, precisamente por su riqueza simbólica y por la musicalidad, la armonía y el sentido del ritmo que posee.
El  verso se hace música de violines y sus símbolos color en un lienzo.
Antonio Colinas escribe desde la plenitud y desde el equilibrio.
En el 2011, publicó una Antología: Poesía Completa, editada por Siruela.



Esta obra, a pesar de llevar el título de Completa, está abierta, porque gracias a Dios,  el poeta sigue escribiendo, aunque de una manera más depurada.
"Siento que cuando acabo un libro, no voy a escribir nada más."
"Lo último que escribo, siempre tiene algo de despedida, pero la palabra siempre vuelve."

POESÍA COMO SANACIÓN
La armonía es lo que viene después de la prueba,  de las dificultades.

Las fotos corresponden al encuentro en la librería Hydria. 
Especialmente hoy había mucho ruido fuera, pero nosotros elegimos, el espacio casi sagrado de la librería para reunirnos con Colinas, en torno a una mesa, casi como cuando él era pequeño y posiblemente alrededor de la lumbre, por el mucho frio y la nieve, su familia le contaba aquellas historias de lobos…
¡Cómo salva la  poesía del frio que  se está apoderando de nuestros corazones!
Recuerdo ahora las palabras de otro poeta, Antonio Sánchez Zamarreño,  que dice que "en tiempo de ruidos, es necesaria la poesía como espacio para el silencio" no puedo estar más de acuerdo con él.

Es una suerte que Antonio Colinas viva en Salamanca, porque podemos estar cerca de su poesía, como nos ha sucedido con este encuentro, al que accedió gustoso para hablar de su obra y compartir un tiempo de tertulia con los presentes.
Antonio, una vez más gracias por tu magisterio  ejercido  fuera de  las aulas.
Nunca olvidaremos  este 26 de Febrero en la librería  Hydria.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Poema de A. Colinas dedicado a Miguel de Unamuno


A. Colinas, Café Novelty, Salamanca noviembre 2012

Este año los poetas han ocupado diferentes lugares de la Plaza Mayor, para lanzar al viento los poemas dedicados a Miguel de Unamuno.
Poetas en el cielo…

Os dejo aquí el magnífico poema dedicado por Antonio Colinas a Unamuno.

Es un poema largo, donde se dan unas pinceladas sobre la ciudad en la que vivía Unamuno, la situación política del momento, enmarcado en el inicio de la guerra civil, su situación personal, su sentir religioso y esas eternas dudas existenciales que acompañaron siempre al escritor.

Es un  poema tremendamente duro, pero a la vez tierno.
Unamuno nos hace partícipes, y nos involucra  en su sentir y en su pensar en los momentos antes de su muerte.

No podemos más que sentir compasión por él, ganas de consolarle y acompañarle en ese duro trance.
Llega a la conclusión de que solo en la muerte encontrará la paz.
¿la ha encontrado D. Miguel?
Leedlo despacio.


Tarde del 31 de diciembre de 1936

Piensa el sentimiento siente el pensamiento.
M. Unamuno.


En esta última hora, debo pensar el sentimiento
para neutralizar el combate atroz de mi carne con el más  allá,
el combate de lo que pronto habrá de ser mi tumba
con el más allá.

Debo pensar el sentimiento
para llevar mi razón y mi libertad
al límite extremado del fuego y del hielo.
Pero también, en este desamparo
-como quien juega su última carta –
debo sentir, sentir mi pensamiento,
enternecerlo, acunarlo como a niño,
llorarlo, compadecerlo, perdonarlo,
para que emoción, dulzura y piedad
neutralicen en mí definitivamente
la inutilidad de la razón furiosa.

¿dónde el término medio de los filósofos,
el hueco, o nido o regazo
de la madre-esposa, de la esposa-madre,
para que pudiera al fin adormecerse
el niño que yo fui, el niño que (acaso) aún yo soy?
Se estrelló mi palabra con la piedra del mundo.
Mi razón ya no puede ordenar
el oro y la sabiduría de estos muros;
mi razón poderosa no me pudo salvar del laberinto
de esta ciudad que – siempre, siempre,
a través de las agujas con nieve de sus torres-
me llevaba a un más allá
de angustiosos vacíos
y a un más acá de palabras airadas.
Y sin embargo, cómo se apaciguaba mi razón
si me asomaba a lo hondo del pozo del claustro,
cuando oía murmullo de agua de fuente,
cuando sacaba a apacentar mi espíritu
por las ásperas cumbres,
por senderos ateridos y amoratados,
bajo los cementerios en llamas del cielo.

Siempre quise, pero en realidad no pude,
pensar mi sentimiento, sentir mi pensamiento.
Mas ahora lo que siento es la derrota de mi cabeza
sobre el abismo de esta mesa camilla
y cómo se desorbitan mis ojos
sedientos de verdad, sedientos
del infinito afán de conocer.
Los Hunos y los Hotros desgarraron mis labios.

Cristo: ¿qué hay detrás del agua negra
de la catarata de tu cabellera?
retírala un momento con tu mano sangrante.
(si quisieras, lo podrías hacer arrancando tu mano
del clavo del madreo.)
Desvélame
Qué puede haber detrás
de tu dolor y el mío,
de tu noche y mi noche.
¡Desvélame el Misterio!

Hay frio cainita este mes de diciembre por las calles.
Arde el brasero a los pies de mi soledad,
pero se está extinguiendo por minutos
la brasa de mi vida.
Mis manos ya no pueden sostener mi cabeza.
Mis nervios y mis huesos ya no sienten
sed de inmortalidad,
( ni tampoco la lepra de la envidia).

¿Hacia dónde irá ahora mi alma?
En este terrible límite del tiempo que se escapa
ya no sé si pensar o sentir,
si sentir o pensar.
Después de tanta ardua batalla, solo sé
que, si pienso mi muerte,
la siento ascender por las venas
como una paz perpétua. 




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